









Evangelio según San Juan 20,19-31.
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan". Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". El les respondió: "Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré". Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: "¡La paz esté con ustedes!". Luego dijo a Tomás: "Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe". Tomas respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!". Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

P. Alfonso Díaz de Sollano SDB





¿A qué llamamos "doctrina social de la Iglesia"?
Nuestra reflexión debe comenzar con un acercamiento al mismo concepto: "Doctrina Social de la Iglesia". Las discusiones sobre él se han acentuado en los últimos años. Para muchos el uso de la palabra "doctrina" no es el más adecuado; pero incluso quienes lo creen así acaban utilizándolo; su uso ha consagrado la palabra. La Conferencia de Puebla (1979) se refirió a la DSI con los siguientes términos: "Conjunto de orientaciones, doctrinas y criterios de acción que tienen su fuente en la Sagrada Escritura, en la enseñanza de los Padres y grandes teólogos de la Iglesia y en el magisterio, especialmente de los últimos papas" (n. 472) Uno de los mejores tratadistas españoles de las cuestiones sociales, Luis González-Carvajal, la define así: "La DSI es la explicitación de las consecuencias sociales de la fe cristiana llevada a cabo en los tiempos modernos por el magisterio eclesiástico" (1992: 655) Como es bien sabido suele hablarse de la encíclica Rerum Novarum de León XIII (1891) como el documento con el que nace la DSI. Ello no quiere decir, ni mucho menos, que antes no haya habido pronunciamientos de la comunidad cristiana sobre cuestiones sociales. Es evidente que si leemos con detalle el Nuevo Testamento, si observamos las palabras y praxis del mismo, si acudimos a los Padres, vemos esa presencia. Es importante tener en cuenta que normalmente asociamos DSI con el mundo que nace -vamos a hablar así- con la revolución industrial. De ahí que González Carvajal aluda expresamente a "los tiempos modernos". En su definición quiere subrayarse otro aspecto: la DSI es una consecuencia de la fe; es una explicitación de sus consecuencias sociales. Las palabras usadas en Puebla también lo subrayan al hablar de las fuentes de la DSI. Marciano Vidal, teólogo moralista español de prestigio internacional, da un paso más buscando una definición de DSI "menos reductiva", y hablando de "la potencialidad que tiene la fe cristiana para iluminar y transformar la realidad social de cada época y de cada situación". Sus palabras son muestra de la insistencia que otros teólogos quieren hacer en que la DSI no es principalmente "textos", ni documentos, -ni mucho menos encíclicas-; la DSI es una dinámica que emana de la fe, un potencial de ésta que tiene que ver, sobre todo, con la puesta en práctica de la vida cristiana. La insistencia no carece de sentido; hay un gran peligro entre nosotros -al menos en los ambientes cristianos que parecen más oficiales en España y alrededores hoy- de identificar DSI con los escritos de los papas.
http://www.mercaba.org/DOCTRINA%20SOCIAL/CARTEL_MAGISTERIO_SOCIAL.htm

